Aprender español en Madrid
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Estudia español en la capital de España

Aprender español en Madrid será una experiencia excepcional gracias al ambiente estudiantil internacional y a la fantástica ubicación de la ciudad. Madrid es un asentamiento urbano relativamente nuevo en comparación con otras capitales europeas, pero en los últimos siglos se ha convertido en una gran metrópolis con amplias y espaciosas carreteras, grandes monumentos y símbolos históricos, abundantes parques y zonas verdes y un gran distrito financiero. Se trata de una ciudad que mira hacia el futuro sin olvidarse de su pasado, ya que las irregulares y estrechas callejuelas con sus adoquines centenarios y las plazas del casco antiguo de Madrid son algunos de sus mayores atractivos.

En el centro de todo

Que la capital del país esté situada en Madrid es un hecho casi indiscutible. Puede que la ciudad no tenga las raíces milenarias de Cádiz o la herencia romana de Zaragoza, pero ha sido el centro de la vida política y económica de España desde el siglo XVI hasta nuestros días.

La ubicación de Madrid en el centro de la península ibérica la convierte en un excelente punto de partida para viajar, aunque puede ser que no quieras salir de la ciudad cuando descubras su variada agenda cultural. Las opciones que ofrece Madrid son infinitas. Aquí se juegan los partidos de uno de los equipos más famosos del mundo del fútbol; hay conciertos de música clásica y contemporánea en vivo a diario; museos de arte de talla mundial como el Museo del Prado; producciones teatrales independientes, históricas y convencionales; y, por supuesto, la marca registrada de la casa: una vibrante vida nocturna que dura hasta el amanecer.

Rodeada de cultura española

El surgimiento de Madrid como centro administrativo del reino se produjo a mediados del siglo XVI, tras la abdicación de Carlos V, apoyado "el Emperador" cuyo vasto feudo se dividió entre su hermano, Fernando de Austria y su hijo, Felipe, que se convertiría en el rey Felipe II de España. Fue precisamente este último quien trasladó la corte desde su ubicación tradicional en la milenaria ciudad de Toledo al Madrid de la época.

Puerta de Alcalá

Apodado “el Prudente”, Felipe II ordenó la construcción del Monasterio de El Escorial incluso antes de trasladar la corte a Madrid. A pesar de que nunca se convirtió en la residencia oficial de la corte real, una vez que se completó la estructura principal (con el monasterio, el palacio y la basílica), alrededor de 1586, el rey comenzó a pasar la gran mayoría de su tiempo allí. Pero no fue hasta la llegada de su hijo y heredero, Felipe III, que Madrid se estableció como la capital del que entonces era el imperio más grande del mundo.

Aunque tenía reputación de ser un gobernante débil y relativamente desinteresado, Felipe III era un entusiasta del teatro, gran admirador de las artes visuales y un verdadero amante de la caza. Fue él quien ordenó la construcción de la plaza principal de Madrid, la Plaza Mayor, aunque los incendios forestales causarían que su apariencia cambiara repetidamente en los años venideros. Pero junto al Palacio Real y sus jardines, construidos desde los días de Carlos V, la zona se convertía en la ideal para albergar y atender a la corte y Madrid empezaba a tomar forma de gran capital. Otra contribución crucial del reinado de Felipe III fue el desarrollo del Palacio del Buen Retiro, a las afueras de los muros de la ciudad, con una exuberante zona verde que ha estado abierta al público desde entonces. Hoy en día, se trata del parque más popular de la ciudad, ideal para pasear o ir de picnic.

Sin embargo, a menudo se dice que el mayor benefactor de la ciudad, y el primer monarca que realmente amó a Madrid, fue Carlos III. El tercero de los reyes borbones, apodado “el Político” y “el Ilustrado”, importó tendencias y modas de Italia y, como cualquier jefe de estado de origen francés, llevó a cabo importantes planes para el embellecimiento de la ciudad. Madrid le debe algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, desde la Puerta de Alcalá hasta las fuentes de Cibeles y Neptuno, pasando por el inconfundible edificio del Museo del Prado, una de las colecciones de arte más destacadas del mundo.

Aprender español en un entorno urbano

Aprender español en Madrid te hará comprender que conocer una lengua implica mucho más que memorizar palabras. Desde la historia hasta el arte, pasando por el flamenco, la literatura y la gran experiencia de unirse a la diversión de una de las ciudades más populares del mundo. Ven a Madrid y descubre el lugar perfecto para pasar un tiempo estudiando español y mejorando tus habilidades de comunicación. ¡Te sentirás como un verdadero madrileño en muy poco tiempo!


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