Receta Bartolillo
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Bartolillos

Aunque son típicos de Madrid los bartolillos no son muy conocidos. Todos los días podemos ver a gente comiendo churros y, en mayo, degustando las famosas rosquillas de San Isidro; pero este pastel merece ser más conocido y elaborado.

Cuentan que los bartolillos fueron traídos a España por los romanos, otros dicen que se trata de un dulce de origen árabe y otros, quizá los más acertados, dicen que nacieron en algún convento de Madrid. Pero al margen de teorías y otras historias, ¿son difíciles de preparar? Sí y no. Nosotros vamos a optar por daros una receta "fácil".

La receta original precisa de ingredientes para hacer la masa, pero no queremos complicar las cosas así que os recomendamos que uséis de masa para empanadillas que venden en las tiendas de alimentación (tantas como pasteles queráis preparar), leche, vainilla, piel de limón, harina de maíz y dos huevos.

Bartolillos

Realmente la dificultad de la receta no es mucha: basta con hervir la leche en un cazo (después de reservar un vaso aparte), añadir la vainilla y la piel del limón. En el vaso que tenemos aparte diluimos las yemas y la harina de maíz. Pasados unos minutos colaremos la leche que hemos hervido y la volvemos a poner al fuego, esta vez con la mezcla de la leche fría, la harina de maíz y las yemas. Removemos con una varilla hasta que espese, retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Mientras hay que preparar la masa. Basta con freír la masa de empanadillas… pero hay una pequeña complicación: hay que darle forma para poder rellenar con la crema. Se supone que hay "moldes" especiales para bartolillos en los que se enrolla la masa antes de freírla; pero un truco muy socorrido es hacer un cucurucho con la masa, cerrarla con un palillo y freír. Eso sí, hacedlo en abundante y caliente aceite para que tarde poco en hacerse y no pierda la forma. Si no os importa perder algo de masa por el camino probad a freír alguna antes de hacer la receta para pillar práctica.

Cuando tengáis la masa frita sólo queda rellenar con la masa pastelera... ¡y espolvorear con mucho azúcar! Ya está: un pastel típicamente español y muy contundente; ideal para tomar con un vaso bien frío de vino dulce.

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