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¿Qué disfraz deberías llevar en un Halloween español?
¿Por qué no asistir a la fiesta de Halloween de nuestros amigos, compañeros de clase o de trabajo disfrazado de auténticos monstruos españoles?
Como bien sabéis, la celebración de Halloween en España viene acompañada cada año de la misma polémica: que es una fiesta 'importada', que estamos olvidando las tradiciones españolas para centrarnos en divertirnos, que la víspera del Día de Todos los Santos es una noche de devoción y no de fiesta... No vamos a ahondar más en la polémica, porque ya lo hicimos el año pasado.
Este año queremos daros una solución a una de esas controversias. Es modesta, pero nos gusta pensar que es equitativa. ¿Por qué no asistir a la fiesta de Halloween de nuestros amigos, compañeros de clase o de trabajo disfrazados de monstruos genuinamente españoles? En la redacción hemos hecho una selección, y aquí tenéis algunas propuestas:
- La Santa Compaña (The Holy Company): según la mitología gallega, es 'la procesión de los muertos, que viene a llevarse a los vivos'. Su descripción varía, pero suele representarse como un séquito de figuras mortecinas y cadavéricas envueltas en sudarios que llevan velas en las manos, encabezado por un vivo condenado que porta un hueso, una cruz o un caldero. Un disfraz ideal y sencillo (con unas túnicas o sábanas bastará) si vais en grupo.
- Lobisome: esto es aún más sencillo, porque un lobisome es un hombre lobo gallego. Así que basta con una máscara, junto con guantes peludos y cualquier objeto que se asocie con los hombres lobo. En la redacción hemos oído la propuesta de añadirle una camiseta de fútbol de los equipos gallegos locales (Celta de Vigo o Deportivo de La Coruña), el traje tradicional gallego, una túnica de peregrino del Camino de Santiago o una gaita bajo el brazo.
- Meiga: el disfraz de bruja gallega se parece un poco al del lobisome; lo bueno es que un disfraz tradicional de bruja basta, pero ¿cómo añadirle un detalle específicamente gallego? Algunos dicen que usar la escoba como asta para la bandera gallega; otros afirman que basta con meterse en el personaje y adoptar un acento gallego.
- Hombre del saco (The Sack Man): El hombre del saco es una figura española para asustar a los niños que vaga por las calles en mitad de la noche buscando niños, con malas intenciones. El nombre en sí indica un accesorio 'imprescindible': un saco. Pero tiene que ser uno hecho de arpillera, que se encuentra en fruterías y otros establecimientos. En cuanto a la ropa: sin restricciones, todo depende de si quieres ser un hombre del saco contemporáneo o más clásico.
- Lavandera (Washerwoman): a medio camino entre un fantasma, un zombi y una sirena, las lavanderas serían algo así como los espíritus de las mujeres que murieron al dar a luz o que dejaron a sus hijos morir sin bautizar. Lavan las ropas manchadas de sangre en las orillas de los ríos mientras entonan cantos aterradores. Para este disfraz bastaría con una túnica blanca sencilla, un maquillaje terrorífico y, lo más importante, una de esas antiguas tablas de lavar. Los cantos horripilantes son opcionales.
- Vampiro español: no podíamos dejar de lado el recurso siempre efectivo y elegante de 'vampirizar' cualquier disfraz añadiendo un juego de afilados colmillos. Sobre 'españolizar' el disfraz hay muchas opciones: puedes ser un vampiro torero, un vampiro de la 'Guardia Civil' (una fuerza policial española de carácter militar dependiente del Estado), un vampiro flamenco... Este último tiene un añadido curioso: según algunos estudiosos, los no-muertos del sur de España habrían desarrollado inmunidad al ajo debido a la afición de sus víctimas andaluzas por el gazpacho, que incluye ajo como uno de sus ingredientes principales. (No es broma, algunos libros sostienen esta teoría).
- Conde Estruch (Count Estruch): Digamos que es un tipo de vampiro español para quienes conocen las leyendas de nuestro país. Fue un noble catalán que, debido a su vida libertina, se convirtió en un lujoso demonio sediento de sangre alrededor de 1773. En este caso bastaría con un disfraz medieval de cortesano o caballero junto con los colmillos. ¿Cómo dejar claro que es un vampiro catalán? Tal vez una insignia con la senyera (la bandera catalana)...
- Gruñu: toma uno de los nazgûl de 'El Señor de los Anillos' y mézclalo con un 'dementor' de la saga de Harry Potter y tendrás un Gruñu: una presencia oscura con ropa negra que parece estar hecha de sombras, tiene una voz aterradora y cavernosa y llena a los viajeros de un miedo irracional. Puedes crear este disfraz con una capa negra con capucha. En este caso, es fácil evitar los 'modelos' anteriores: no lleves una espada ni te acerques al que va disfrazado del joven mago.
- Diablo Cojuelo (The lame devil): se podría decir que la historia de este diablillo burlón es, hasta cierto punto, entrañable. Fue el primero de los seres celestiales en ser enviado al infierno, pero no tuvo tiempo de recuperarse y el resto de los ángeles cayeron sobre su pierna. Ya sabéis lo que necesitaréis si queréis disfrazaros de él: un par de cuernos, maquillaje rojo, un bastón... ¡y una cojera postiza para el resto de la noche!
- Tragaldabas: es un ogro castellano conocido por su glotonería infinita y su estómago elástico que puede contener todo un ejército. No hay descripciones de él, pero es evidente que debe tener bastante barriga. En cualquier caso, sea lo que sea que vistas, te sugerimos que digas que vas disfrazado de él para justificar que no te alejarás de la mesa de aperitivos.
La lista es larga, pero podría ser aún más extensa. Así que os sugerimos que busquéis un libro sobre monstruos españoles o que los busquéis en la web. Seguro que encontraréis más de una idea que os ayude a tener un Halloween muy español.