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Medios de comunicación en España

hombre con camisa gris apoyado en una mesa con auriculares frente a otro hombre apoyado en la mesa con un cabecero

La llegada de la democracia en España tuvo consecuencias para el orden político, social y económico, por nombrar solo algunas áreas. Descubre los cambios de la época.

La llegada de la democracia en España tuvo innumerables consecuencias para el orden político, social y económico – por nombrar solo algunas esferas. Dejar atrás un régimen dictatorial y recuperar la libertad de expresión afectó profundamente al ámbito de las comunicaciones y el periodismo, que habían sido controlados y restringidos por el régimen de Franco durante casi medio siglo. El surgimiento de nuevos medios fue innegable, aunque muchos no sobrevivieron mucho más que unos pocos años. Del mismo modo, se produjo la consolidación de los grandes grupos mediáticos, pese a haber sido afectados por las exigencias de la censura.

Desde entonces hemos visto desaparecer importantes diarios y emisoras de radio mientras, al mismo tiempo, hemos presenciado el nacimiento de otros formatos y soportes, como internet y la televisión. El número de canales de TV creció lenta y constantemente. A los dos canales públicos originales (TVE) se sumaron los canales regionales y, más adelante, los canales privados (Antena 3, Telecinco y, diez años después, Cuatro y La Sexta), que hoy forman parte de un enorme catálogo de cadenas que también nos trajeron plataformas de cable y satélite y, recientemente, la televisión digital terrestre (TDT).

En cuanto a la radio, nuestra radio pública —la veterana Radio Nacional de España con sus diferentes emisoras— sigue tan relevante como siempre. A otras importantes emisoras con largas y venerables trayectorias, como Cadena Ser, Onda Cero, Cadena 100 o la COPE, se unieron otras que hoy se han convertido en dominantes (Punto Radio) y los “formatos de radio” (emisoras monotemáticas), incluidos Los 40 Principales, Europa FM, Kiss FM o M-80 Radio. La nueva opción de escuchar la radio a través de la TDT o internet ha impulsado audiencias en declive para un formato que tuvo que superar un periodo de incertidumbre.

La prensa, para la que algunos prevén una lenta extinción a manos de los medios digitales, sigue viva y coleando y continúa siendo sostenida por varios gigantes del periodismo. Cada día, millones de lectores compran su periódico preferido, muchos de los cuales cuentan con décadas de experiencia, como El País, El Mundo, ABC o La Vanguardia. En los últimos años han surgido y se han consolidado otras publicaciones, como La Razón o Público, tanto a nivel local como nacional. La división local-nacional también se vio afectada significativamente por la aparición de gratuitos, algunos de los cuales aún perduran, como 20 Minutos, Qué! o ADN.

Muchos de estos medios de comunicación —prensa, televisión y radio incluidas— han sido lo bastante inteligentes como para percibir la creciente importancia de internet y su potencial informativo, a lo que se adaptan cada vez más gracias a ediciones digitales que, algún día, podrían sustituir a las ediciones impresas con las que todos crecimos.