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La Feria de Abril (Seville)
Es uno de los festivales más auténticamente andaluces. Te contaremos algunos datos que no conocías sobre la famosa Feria de Abril.
Si hay un festival que sirve de escaparate para la manera de sentir y vivir la fiesta en Andalucía, ese es la Feria de Abril de Seville. Una explosión de color, música y folclore que hay que visitar al menos una vez en la vida.
Los orígenes de la feria, sin embargo, no tenían nada que ver con la celebración sino con los negocios. En 1846, los ganaderos Narciso Bonaplata, de origen catalán, y José María de Ybarra, nacido en el País Vasco, solicitaron los medios para organizar una feria ganadera. Las autoridades competentes autorizaron celebrarla en marzo de 1847, por lo que los organizadores se marcaron como objetivo celebrarla el mes siguiente.
Esta feria tuvo mucho éxito. Gente de toda Andalucía acudió al evento, lo que hizo necesario proporcionar a los visitantes lugares para el descanso y la diversión. Así, en 1850 se montaron las primeras "casetas" destinadas a tal fin. Poco después, el número de pequeños recintos de ocio fue tan grande que resultó necesario separarlos del área dedicada exclusivamente a la venta de ganado.
La Feria de Abril terminó por consolidarse como un evento multitudinario donde predominaban la música, la gastronomía y las ganas de pasarlo bien; por ello, la venta de animales acabó convirtiéndose en una exhibición ecuestre y taurina. También se produjeron cambios en su emplazamiento. Hasta 1972 tuvo lugar en el Prado de San Sebastián, pero el creciente aflujo de público obligó a trasladarla al barrio de Los Remedios. Además de este cambio de ubicación, la Feria de Abril de 1973 se recuerda porque tuvo que programarse para los primeros días de mayo. Pero, en una resolución digna del carácter pícaro e ingenioso andaluz, el problema se solucionó con la inauguración a las 21:00 del 30 de abril.
Si recorremos Seville y queremos encontrar la feria, no hace falta preguntar. Basta localizar la espectacular portada iluminada con miles de bombillas colocadas en la entrada. Es una construcción que cambia de diseño y tema cada año. Esta tradición se remonta a 1922, cuando hubo que demoler la gran puerta del Prado de San Sebastián y se sustituyó por una pequeña estructura que acabaría evolucionando hasta las monumentales construcciones que vemos hoy.
Una vez que hemos pasado por la portada, debemos tener en cuenta varias cosas. A menos que conozcamos a alguien que conozca a alguien que pueda "colarnos" en una de las casetas privadas, solo podremos acceder a las públicas, que suelen estar abarrotadas.
Otra cuestión es la vestimenta: no es imprescindible comprarse un vestido de "flamenca" o de "faralaes" para visitar la feria; pero tampoco es apropiado ir en camiseta y zapatillas. Aunque es un festival colorido, es algo muy serio y hay que ir arreglado si no se puede ir tradicional.
Una vez hechas estas recomendaciones, solo nos queda pediros un favor: disfrutad todo lo que podáis, porque esta feria solo dura seis días.