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Decoraciones de Navidad en España

¿Cómo son las decoraciones de Navidad en España? Mira este post y conoce las curiosidades de las casas españolas y sus tradiciones.
Ahora que estamos en diciembre, podemos decir sin duda que la Navidad está a la vuelta de la esquina. Uno de los primeros detalles que puede sorprendernos al visitar España entre el otoño y el comienzo del invierno es que en muchos lugares, sobre todo en supermercados y grandes almacenes, las decoraciones navideñas ya se han colocado a mediados de noviembre. Por suerte, los ayuntamientos suelen ser algo más cautelosos y encienden las luces decorativas de las calles sólo cuando llega diciembre.
Sin embargo, existe una “controversia” en torno a las luces navideñas “oficiales”. A muchos visitantes les sorprende su falta de “espíritu navideño”. En algunas ciudades se pueden ver iluminaciones tan abstractas y coloridas que hacen que echemos de menos las tradicionales campanas o las hojas de acebo. No se sabe a ciencia cierta si se debe al deseo actual de los españoles de ser políticamente correctos en todo —mucha gente piensa que algunos símbolos navideños pueden resultar ofensivos para otras creencias—, o a la aspiración de desvincularnos de todo lo que se considera tradicional y que de pronto se percibe como viejo y propio de una España anticuada.
En ciudades como Madrid, hasta hace relativamente poco hubo bastante controversia en torno a las luces navideñas, consideradas demasiado “vanguardistas”. Incluso hubo casos en los que una calle principal se decoraba de forma muy moderna mientras las calles adyacentes mantenían las mismas decoraciones tradicionales de siempre. Probablemente esto se debía a que las luces de las calles más pequeñas las pagan los vecinos o los propietarios de los comercios de esa zona, cuyos gustos suelen ser más “convencionales”.
A puerta cerrada, los españoles somos más tradicionales: en muchas casas encontraréis un Belén. Últimamente se han puesto de moda los Belenes “multiculturales”, cuyas figuritas se inspiran en el folclore de otros países, especialmente de África y Latinoamérica; pero lo cierto es que la mayoría de los hogares siguen usando figuritas de plástico que, en la mayoría de los casos, tienen ya varios años. Lo bonito del Belén es que, aunque está compuesto por las mismas piezas, la escenografía nunca es la misma, ya que las figuritas suelen moverse dentro del conjunto, ya sea por motivos de innovación o simplemente por haber olvidado dónde las colocaste el año anterior.
También es posible encontrar Belenes en espacios públicos como ayuntamientos, colegios e incluso centros comerciales. Su montaje suele ser todo un acontecimiento y mucha gente acude a verlo. En el caso de edificios gubernamentales y grandes almacenes, suelen contratar a prestigiosos montadores de Belenes, mientras que en las escuelas los alumnos hacen las figuritas en la clase de manualidades: por eso es común ver escenas bastante cómicas donde el niño Jesús es más grande que el buey o donde cada uno de los Reyes Magos pertenece a un estilo artístico diferente.
Pero, en la mayoría de las casas se prefiere el árbol de Navidad: aunque es menos “mediterráneo” —recordemos que la tradición tiene orígenes alemanes— lo cierto es que se ha adoptado con gran entusiasmo por su comodidad: al ser vertical ocupa poco espacio y se puede decorar con sólo unas cuantas bolas y espumillón. Aunque es posible encontrar árboles naturales, que suelen vender estudiantes de Ciencias Forestales para costear su curso, es más común ver árboles artificiales. Los árboles artificiales son más económicos porque se reutilizan y además se les puede rociar con nieve artificial sin riesgo para la flora.
En muchas de las plazas principales de España también veréis árboles de Navidad, aunque parece que algo parecido a lo ocurrido con las luces navideñas les está sucediendo: los abetos y pinos están siendo reemplazados por enormes instalaciones luminosas en forma de pirámide. Es por las mismas razones de siempre —son más baratas, más duraderas y más “modernas”— pero para mucha gente resultan menos “auténticas”.
No nos extenderemos mucho más: esta es la historia de la curiosa evolución que han experimentado las decoraciones navideñas en España. Fijaos que nos cuidamos de no decir “decoraciones navideñas españolas” por la siguiente razón: las primeras luces de Navidad se encendieron en Essen (Alemania), el Belén fue traído desde Nápoles por el rey Carlos III y el primer árbol de Navidad se erigió en España por orden de la noble rusa Sofía Troubetzkoy. Pero mejor no mencionarlo todo hasta que pasen las fiestas. Intentad guardarlo para vosotros.