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Cuatro aspectos de la cultura española inscritos en el Patrimonio de la UNESCO
La UNESCO ha reconocido como 'Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad' cuatro aspectos distintos de la cultura española (el flamenco, los castells, la Sibila y la dieta mediterránea)
La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha reconocido como 'Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad' cuatro aspectos distintos de la cultura española que, pese a sus aparentes diferencias, están interconectados por tradiciones compartidas.
Flamenco
Cantado por voces rasposas, bailado con pasión, los rasgueos sentimentales pero a veces explosivos de la guitarra... esos son los ingredientes principales del flamenco: una expresión cultural de nuestro país cuyos orígenes están envueltos en misterio. Pero no nos preocupemos demasiado por la discusión sobre si originalmente vino de Flandes, si fue creado por campesinos moros en Andalucía o si lo trajeron gitanos desde lugares desconocidos a la península española. ¿Qué importa realmente? Escucha el chasquido de un tacón, observa cómo un vestido acaricia el aire bajo la tenue luz del escenario... pronto entenderás qué es el arte, cuál es el espíritu del flamenco y por qué llegó a ser reconocido como una expresión artística considerada indispensable para la humanidad. Si alguna vez quisieras practicar este arte único por ti mismo, debes saber que en Enforex te ofrecemos la posibilidad de combinar un curso de español con clases de baile flamenco.
Los castells
Puede que hayas visto uno si alguna vez estuviste en Cataluña: un grupo de personas desafiando las leyes de la gravedad, unas apoyando a otras en un intento de construir una torre humana. Arquitectura, equilibrio y cierta dosis de peligro se combinan en esta tradición llamada 'castells'. ¿Un ritual pagano? ¿Una celebración religiosa? No se conocen por completo sus orígenes, pero, aunque algunos afirman que sus raíces están en Tarragona, la mayoría la considera una expresión cultural típica de Valencia. En cualquier caso, el debate sobre sus orígenes pronto no parecerá tan importante cuando veas, conteniendo la respiración, cómo frente a ti surge de un grupo de personas una imponente construcción erigida únicamente por la fuerza humana.
La Sibila
La Misa del Gallo (la noche antes de Navidad) en Mallorca: un canto gregoriano que desde la Edad Media resuena en las iglesias de Mallorca recordándonos que, pese a lo que hayamos hecho en vida, todos somos iguales en la muerte. Varios personajes que representan las distintas clases sociales, la Muerte y las Tres Parcas (la que hila el hilo de la vida, la que lo mide y la que finalmente lo corta) participan en este drama. ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Tiene alguna relación con las sibilas, oráculos de la Antigua Grecia? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que esta tradición es más antigua que las piedras con las que se construyeron los templos en los que este espectáculo tiene lugar cada año antes de Navidad.
La dieta mediterránea
¿Estás comiendo pan con tomate y aceite de oliva? ¿Viene acompañado de jamón ibérico? Antes de terminar tu plato, tómate un segundo para darte cuenta de que ahora estás experimentando lo que quizás sea el representante más tangible de los nuevos Patrimonios de la Humanidad: la dieta mediterránea. Claro, es un reconocimiento que compartimos con algunos otros países: Grecia, Marruecos, Italia y Francia tienen una visión similar de la alimentación que, en términos generales, consiste en platos preparados con productos de cultivo natural y preferiblemente implicando de alguna manera el uso del aceite de oliva. También podría ser la inscripción más controvertida. Desde que en 1948 acuñaron el término 'dieta mediterránea' tras observar sus beneficios en la población de Creta, ha estado sujeta a especulaciones: ¿Somos, los habitantes de los países mediterráneos, realmente tan saludables?
Como puedes ver, la cultura va mucho más allá de lo que podrías esperar al principio. La humanidad y su cultura no se refieren solo a la historia o al arte: también son, en gran medida, una cuestión de sentimientos, emociones, pasión (tanto religiosa como mundana) y, simplemente, el disfrute de la vida.